Religión como forma de esclavitud

Esta publicación sin duda va a ser una de las más controvertidas, amadas u odiadas de todas las que escriba, pero al igual que he hecho siempre, la voy a escribir así como la siento.

Quiero dejar claro que yo no soy dueño de la verdad, lo cierto es que no existe una verdad absoluta, solo existe una verdad relativa.

Intentaré explicarme de la mejor forma posible para que puedas comprender mis argumentos.

Cuando hablo sobre verdad relativa me refiero a que normalmente asumimos que algo es verdad porque existen unos hechos, datos o conocimientos que así lo corroboran, pero déjame decirte que esto puede ser un tanto susceptible y por lo mismo, puede estar sujeto a error.

Si yo te preguntase hace unos siglos que forma tiene la Tierra, tú posiblemente me respondieses que era plana (y pobre de ti que dijeses lo contrario, pues serías pasto de una hoguera)

Por aquel entonces quitado algunas excepciones como acabo de comentar, todo el mundo daba por sentado que la Tierra era plana, es decir, “la verdad” de aquel tiempo era esa, sin embargo hoy cualquier persona te dirá que es redonda.

 ¿Es la Tierra plana o redonda?

Bueno, yo no lo sé, pero según la información que disponemos hoy parece ser lo segundo ¿cierto?, aunque tal vez mañana alguien descubra que es ovalada.

Tal vez alguien demuestre que si nosotros la estábamos viendo redonda es porque nuestro conocimiento sobre las leyes que rigen el Universo o la tecnología que estábamos utilizando en ese momento era inexacta y por tanto, esa era nuestra verdad y así nos lo habían hecho creer los medios o los científicos.

En conclusión, algo puede ser verdad en un momento dado y ser mentira en otro.

La veracidad de algo es circunstancial, así que la verdad absoluta no existe, solo existe la verdad relativa y quiero que entiendas esto para que lo que vas a leer a continuación sea tomado como lo que es, una verdad relativa que abra tu mente a otras posibilidades que tal vez no te hayas planteado hasta ahora.

Mi misión no es convencerte de nada, mi misión es ayudarte a expandir tu mente a través de reflexiones que te hagan pensar para cuestionarte todo cuanto sabes o crees saber y para que tú puedas llegar a unas conclusiones propias y no depender de unas que ya están establecidas.

Dicho esto y teniendo en cuenta que yo también me equivoco muchas veces, tal vez la mejor opción para ti no sea creer en las palabras que vas a leer a continuación, pero esta es mi verdad y así te la voy a contar.

Desde pequeños estamos influenciados por nuestro entorno y las creencias que en él habitan.

Estas creencias forman parte de nuestros padres, amigos, vecinos y conocidos. Al relacionarnos con estas y otras personas vamos absorbiendo poco a poco toda esta información que acaba creando los pilares de nuestro estilo de vida y forma de pensar.

Lo normal es que la mayoría de niños no puedan escapar a este tipo de estímulos o influencias, recordemos que los niños son como esponjas que lo absorben todo y como aun no tienen una personalidad muy definida, esta acaba siendo moldeada por los adultos y la información que estos les transmiten.

Yo en ese sentido tuve mucha suerte, porque a pesar de nacer dentro de una familia católica practicante y haber sido bautizado, mi padre que fue criado por sus padres bajo la religión católica, apostólica y romana fue una persona muy inteligente que nunca me obligó a hacer lo que él hacía o a creer en lo que él creía y siempre dijo que cuando yo fuese mayor ya decidiría en lo que quería o no creer.

Sin duda fue una decisión increíblemente sabia y muy polémica al mismo tiempo, pues tuvo que enfrentarse no solo al rechazo de ese pensamiento, sino a la incomprensión de los demás.  

Si lees mi libro Gente normal, sueños extraordinarios, podrás ver que desde temprana edad siendo yo tan solo un niño tuve mi primera experiencia en el terreno espiritual, aunque ese momento también fue mi primer enfrentamiento con la religión cristiana.

No te voy a hablar ahora sobre ello, tan solo quiero que sepas que desde muy pequeño ya tenía gran curiosidad por las cosas que escuchaba a mi alrededor y en mi búsqueda de la verdad, empezaba a cuestionarlo todo.

Podría decirse que tuve fases en mi vida en las que he experimentado un poquito de todo, desde ser completamente ateo y solo creer en la ciencia, hasta ser una de las personas con más fe que te puedas encontrar, así que tengo cierto criterio a la hora de poder hablar sobre todo esto.

Alguien que solo ha visto una cara de la moneda, difícilmente podrá opinar con acierto sobre lo que hay en el otro extremo.

Yo puedo decir sin temor, que he vivido el suficiente tiempo en cada lado de esa moneda, así que conozco muy bien todos los pros y los contras.

Pero durante toda esta travesía he podido analizar meticulosamente todo lo que la religión implica para los seres humanos y es en la mayoría de los casos, una forma de esclavitud que aprovechan los poderosos para manejar a las masas.

Hace mucho tiempo, en mi fase de ateo, creía que las personas que estaban metidas en algún tipo de religión eran personas poco inteligentes, pero hoy sé que eso no es verdad. Pueden ser muchos los motivos que te lleven hasta ahí y la falta de inteligencia no es necesariamente uno de los factores principales, aunque sí en muchos casos puede ser determinante para permanecer en ella.

Sinceramente creo que muchas religiones tienen una base humanitaria, es decir, fueron creadas a partir del ejemplo de personas extraordinarias que quisieron ayudar a los demás, el problema aquí radica en el uso posterior que se dio de ese legado.

Si me preguntas por ejemplo si existió Jesús, yo te responderé sin pestañear que sí, ahora si me preguntas si creo que Jesús era hijo de Dios, entonces te responderé que no.

¿Por qué creo que existió Jesús?

Porque estoy convencido que aunque son muy pocos los casos, durante la historia de la humanidad ha habido unas pocas personas que han sido verdaderos líderes espirituales como por ejemplo: Mahoma o Mahatma Gandhi que estuvieron dispuestos a dar su propia vida en favor de los demás.

Por eso no pongo en tela de juicio el buen hacer e intención de estos extraordinarios seres humanos y su gran ejemplo, sin embargo, siempre hay quien pretende sacar buen provecho de todo ello.

Por ejemplo en algunas religiones es obligatorio el pago del diezmo, ¿para qué? Para que los fieles sean protegidos por la gracia divina mientras estas instituciones se enriquecen a su costa.

Dudo mucho que Jesús nunca quisiera recibir diezmo ni que instara a nadie a pagarlo, en todo caso promovería el compartir con los más necesitados, pero no con una institución en concreto.

Sin embargo la iglesia durante muchos siglos se ha valido de esta falacia como argumento para tener sus arcas llenas. De hecho podemos comprobar que a pesar de que el Vaticano es uno de los países más pequeños del mundo, es también uno de los más ricos.

Y si nos fijamos apenas unos siglos atrás, en la edad media el clero y la nobleza (yo me pregunto si de verdad sabían lo que significaba esa palabra) porque ellos vivían a costa de los impuestos que cobraban de los pobres campesinos que no tenían casi ni donde caerse muertos.

No veo nobleza en eso, ni veo divinidad tampoco, solo veo un aprovechamiento de la ignorancia y un abuso de poder.

Durante mis años de vida he visto con asombro algunos actos y declaraciones públicas de Papas que me han dejado bastante perplejo. Si bien es cierto que este último Papa Francisco creo que es muy diferente a otros que estuvieron antes y por ello también me gusta, hay cosas que no alcanzo a comprender y lo más extraño, ¿en serio, nadie más se da cuenta?

Se supone que el Papa es la persona que ha sido elegida entre los suyos por su preparación y cercanía a Dios, pues bien, si el Papa tiene ese grado de conexión y espiritualidad que lo acerca hasta el plano más alto divino, por favor, que alguien me explique lo siguiente.

¿Por qué un Papa viaja en un coche blindado?, ¿es que acaso tiene miedo a que le peguen un tiro?, ¿no quiere ir junto a su creador?, ¿Por qué tiene miedo?, si Dios está con él ¿qué puede hacer un simple mortal en contra de su voluntad?

Estas y muchas otras preguntas son cuestiones que deberías plantearte para empezar a abrir los ojos.

Por ejemplo, si yo te digo algo a ti y tú después se lo dices a alguien y este alguien se lo dice a otra persona, es muy probable que el mensaje original haya sido distorsionado al llegar al final de la cadena, por tanto, si quieres saber la verdad, debes llegar hasta el origen y no quedarte con lo último que te hayan dicho.

Esto lo podemos ver por ejemplo en la religión adventista, esta fue fundada en el siglo XIX y pertenece a una rama del cristianismo. Se distingue especialmente entre otras cosas por el hecho de tomar el sábado como día de reposo y por la creencia de la resurrección de Jesús.

Hace poco me preguntaron que opinaba sobre la Biblia, a lo que yo respondí que era una novela que podía tener una parte de verdad y otra de ficción. La parte de verdad sería el ejemplo que dio Jesús con su vida y la de ficción la que pertenece a la manipulación de las masas por parte de personas o entidades que tergiversaron los hechos transformando totalmente el mensaje original que quería transmitir él.

La religión adventista sería en este caso la versión 3.0 de esa misma novela, modificando un poco la trama para obtener unos resultados más acordes a las necesidades del momento.

Lo triste de todo esto, es ver como un gran ejemplo puede ser utilizado para crear algo que hace una función totalmente diferente a la original. Sería algo así como en informática cuando se utiliza un DLL Injector sobre un programa original. Al final el programa resultante aunque se asemeja mucho al original ha sido modificado para ejecutar acciones que no estaban diseñadas por el fabricante.

La verdad es que somos presas fáciles.

Por un lado se unen los cuentos, mitos y leyendas que podemos encontrar en los libros de fantasía de muchos autores que han sido agraciados con una gran imaginación o incluso, que han sido visionarios y han podido imaginar cómo sería la vida en un futuro lejano.

Por otro, están esas costumbres que han sido arraigadas y transmitidas de una generación a otra y por último, está nuestra gran curiosidad y nuestra gran ignorancia ante tantas cuestiones para las que no tenemos respuesta que es lógico que esto unido a nuestro sufrimiento diario haga que estemos deseosos de creer en algo que de sentido a nuestra vida y existir. Por todo ello, es normal que busquemos esa fe y ese mejor porvenir que nos ha sido prometido.

Así que no te dejes engañar más, todas las religiones tienen algún que otro factor de manipulación, algunas quieren ayudarte y protegerte, pero otras en cambio, no.

La conclusión a la que he llegado es que las religiones son una forma de esclavitud, una forma de control de masas y una forma de darte falsa esperanza mientras sufres, te sangran y aprovechan de ti.

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